La gratitud es el reconocimiento hacia una persona, situación o experiencia que consideramos valiosa, según la definición de la Real Academia Española. Aunque es una práctica presente desde hace siglos en distintas creencias y tradiciones, hoy la ciencia también estudia sus posibles efectos sobre nuestra salud mental y bienestar.
Este interés por cuidar la salud mental también está presente en iniciativas que buscan brindar una atención integral. En Bantrab, por ejemplo, el Programa Integral de Atención a Clientes Especiales (PIACE) cuenta con talleres de salud emocional y acompañamiento psicológico, como parte de una atención que busca contribuir al bienestar de sus participantes.
Al hablar de agradecer, Jaqueline Mateo, psicóloga clínica de PIACE, explica que el agradecimiento involucra tanto nuestros pensamientos como nuestras acciones. “En la práctica diaria con los pacientes se sugiere un reconocimiento para agradecer, pero no solo a los demás sino a ellos mismos por aquellas cosas que se hacen bien y que fortalecen el amor propio”, señala Mateo.
¿Qué dice la ciencia sobre el agradecimiento?
Uno de los estudios sobre el tema fue realizado por investigadores de la Universidad de Indiana con cerca de 300 personas.
Los participantes fueron divididos en tres grupos: uno escribió cartas de agradecimiento durante tres semanas, otro sobre experiencias negativas y un tercero no realizó ninguna actividad. Cuatro y 12 semanas después, quienes practicaron la gratitud reportaron una mejor salud mental que los demás grupos.
Otros estudios también han relacionado la gratitud con mayor optimismo y una percepción más positiva de la vida.
¿Por qué agradecer puede hacernos sentir mejor?
La gratitud puede ayudarnos a cambiar el foco: en lugar de concentrarnos solo en lo que nos falta, nos invita a reconocer y valorar lo que sí tenemos.
“Cuando somos agradecidos permite que estemos contentos con quiénes somos y dónde estamos”, explica Mary Lowman, creadora del proyecto Mujeres cristianas trabajadoras.
Además, practicarla puede favorecer emociones positivas, fortalecer la empatía y ayudarnos a enfrentar mejor los momentos difíciles.
Un ejercicio sencillo para practicar la gratitud
- Reserva unos minutos al día y escribe tres cosas por las que estés agradecido.
- Procura ser específico. En lugar de escribir “agradezco tener amigos”, piensa en una conversación, un café compartido o un gesto que alguien tuvo contigo.
- También puedes incluir tus propios logros. Reconocer lo que haces bien es otra forma de fortalecer el amor propio, señala la psicóloga Jaqueline Mateo.
- No se trata de ignorar los problemas, sino de hacer espacio para reconocer aquello que está bien en nuestra vida.